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Dominando


Sabemos que solo abriendo los ojos se sale de una pesadilla, pero el remedio, en este caso, es cerrarlos, no los propios, sino los que se reflejan en el espejo. José Saramago. 



Los voy a esconder, merezco ser feliz. Intentaré deshacerme de ustedes, los reprimiré, los ahogaré y asfixiaré. Mis miedos.



Por Liniers

Sé que nunca más encontraré nada ni nadie que me inspire pasión. Tú sabes que ponerse a querer a alguien es una hazaña. Se necesita una energía, una generosidad, una ceguera… Hasta hay un momento, al principio mismo; en que es preciso saltar un precipicio; si uno reflexiona, no lo hace. Sé que nunca más saltaré.
Jean-Paul Sartre
Mis certezas desayunan dudas. Y hay días en que me siento extranjero en Montevideo y en cualquier otra parte. En esos días, días sin sol, noches sin luna, ningún lugar es mi lugar y no consigo reconocerme en nada, ni en nadie. Las palabras no se parecen a lo que nombran y ni siquiera se parecen a su propio sonido. Entonces no estoy donde estoy. Dejo mi cuerpo y me voy, lejos, a ninguna parte, y no quiero estar con nadie, ni siquiera conmigo, y no tengo, ni quiero tener, nombre ninguno: entonces pierdo las ganas de llamarme o ser llamado.

“The most painful thing is losing yourself in the process of loving someone too much, and forgetting that you are special too.”


― Ernest Hemingway, Men Without Women




Ruego para que esto no vuelva a pasar. 
Estoy teniendo algunas experiencias oníricas singularmente estresantes. 

Solo para hombres con destino


Si tú me olvidas


QUIERO que sepas

una cosa.

Tú sabes cómo es esto:
si miro
la luna de cristal, la rama roja
del lento otoño en mi ventana,
si toco
junto al fuego
la impalpable ceniza
o el arrugado cuerpo de la leña,
todo me lleva a ti,
como si todo lo que existe,
aromas, luz, metales,
fueran pequeños barcos que navegan
hacia las islas tuyas que me aguardan.

Ahora bien,
si poco a poco dejas de quererme
dejaré de quererte poco a poco.

Si de pronto
me olvidas
no me busques,
que ya te habré olvidado.

Si consideras largo y loco
el viento de banderas
que pasa por mi vida
y te decides
a dejarme a la orilla
del corazón en que tengo raíces,
piensa
que en ese día,
a esa hora
levantaré los brazos
y saldrán mis raíces
a buscar otra tierra.

Pero
si cada día,
cada hora
sientes que a mí estás destinada
con dulzura implacable.
Si cada día sube
una flor a tus labios a buscarme,
ay amor mío, ay mía,
en mí todo ese fuego se repite,
en mí nada se apaga ni se olvida,
mi amor se nutre de tu amor, amada,
y mientras vivas estará en tus brazos
sin salir de los míos.




Del camino del creador

¿Quieres, hermano mío, aislarte? ¿Quieres buscar el camino a ti mismo? Detente un poco y escúchame.

»El que busca, fácilmente se pierde a sí mismo. Todo aislarse es culpa«: así habla el rebaño. Y tú has formado parte del rebaño durante mucho tiempo.

La voz del rebaño continuará resonando dentro de ti. Y cuando digas »yo ya no tengo una conciencia en común con vosotros«, eso será un lamento y un dolor.

Mira, aquella conciencia única dio a luz también ese dolor: y el último resplandor de aquella conciencia continúa ardiendo sobre tu tribulación.

Pero ¿tú quieres recorrer el camino de tu tribulación, que es el camino a ti mismo? ¡Muéstrame entonces tu derecho y tu fuerza para ello!

¿Eres tú una nueva fuerza y un nuevo derecho? ¿Un primer movimiento? ¿Una rueda que se mueve por sí misma? ¿Puedes obligar incluso a las estrellas a que giren a tu alrededor?

¡Ay, existe tanta lascivia por las alturas! ¡Existen tantas convulsiones de los ambiciosos! ¡Muéstrame que tú no eres de los lascivos y ambiciosos!

Ay, existen tantos grandes pensamientos que no hacen más que lo que un fuelle: inflan y se hacen más vacíos.

¿Te llamas libre? Quiero oír tu pensamiento dominante, y no que has escapado de un yugo.

¿Eres tú alguien al que le sea lícito escapar de un yugo? Más de uno hay que arrojó su último valor cuando arrojó su servidumbre.

¿Libre de qué? ¡Qué importa eso a Zaratustra! Con claridad me deben anunciar tus ojos: ¿libre para qué?

¿Puedes darte a ti mismo tu bien y tu mal y suspender tu voluntad por encima de ti como una ley? ¿Puedes ser juez para ti mismo y vengador de tu ley?

Es horrible estar solo con el juez y vengador de la propia ley. Así es lanzada una estrella al espacio vacío y al soplo helado del estar solo.

Hoy sufres todavía a causa de los muchos, tú que eres uno solo: hoy tienes todavía todo tu valor y todas tus esperanzas.

Mas alguna vez la soledad te hará cansar, alguna vez tu orgullo se curvará y tu valor rechinará los dientes. Alguna vez gritarás »¡estoy solo!«

Alguna vez dejarás de ver tu altura y verás demasiado cerca tu bajeza; tu sublimidad misma te atemorizará como un fantasma. Alguna vez gritarás: »¡Todo es falso!«

Hay sentimientos que quieren matar al solitario; ¡si no lo consiguen, entonces tienen ellos mismos que morir! Mas ¿eres tú capaz de ser asesino?

¿Conoces ya, hermano mío, la palabra »desprecio«? ¿Y el tormento de tu justicia, de ser justo con quienes te desprecian?

Tú obligas a muchos a cambiar de doctrina acerca de ti; esto te lo hacen pagar caro. Te acercaste a ellos y pasaste de largo: esto jamás te lo perdonan.

Tú caminas por encima de ellos: pero cuanto más alto subes, tanto más pequeño te ven los ojos de la envidia. El más odiado de todos es, sin embargo, el que vuela.

»¡Cómo querríais ser justos conmigo!« – tienes que decir – »yo elijo para mí vuestra injusticia como la parte que me ha sido asignada.«

Injusticia y suciedad lanzan ellos al solitario: pero, hermano mío, si quieres ser una estrella, ¡no tienes que iluminarlos menos por eso!

¡Y guárdate de los buenos y justos! Con gusto crucifican a quienes se inventan su propia virtud – odian al solitario.

¡Guárdate también de la santa simplicidad! A ella le es insanto todo lo que no es simple; también le gusta jugar con el fuego – de la hoguera.

¡Y guárdate también de los asaltos de tu amor! Demasiado rápido extiende el solitario la mano a aquel con quien se encuentra.

A ciertos hombres no te es lícito darles la mano, sino sólo la pata: y yo quiero que tu pata también tenga garras.

Pero el peor enemigo con que puedes encontrarte serás siempre tú mismo; a ti mismo te acechas tú en las cavernas y en los bosques.

¡Solitario, tú recorres el camino a ti mismo! ¡Y al lado de ti mismo conduce tu camino, y de tus siete demonios!



Miedo a la realidad

Vos creés que hay una realidad postulable porque vos y yo estamos hablando en este cuarto y en esta noche, y porque vos y yo sabemos que dentro de una hora o algo así va a suceder aquí una cosa determinada. Todo eso te da una gran seguridad ontológica, me parece; te sentí bien seguro en vos mismo, bien plantado en vos mismo y en esto que te rodea. Pero si al mismo tiempo pudieras asistir a esa realidad desde mí, o desde Babs, si te fuera dada una ubicuidad, entendés, y pudieras estar ahora mismo en esta misma pieza desde donde estoy yo y con todo lo que soy y lo que he sido yo, y con todo lo que es y lo que ha sido Babs, comprenderías tal vez que tu egocentrismo barato no te da ninguna realidad válida. Te da solamente una creencia fundada en el terror, una necesidad de afirmar lo que te rodea para no caerte dentro del embudo y salir por el otro lado vaya a saber adónde. 

Julio Cortázar, en Rayuela. Cap. 28 (fragmento).



Stop!


Amor mío, no te quiero por vos ni por mí ni por los dos juntos, no te quiero porque la sangre me llame a quererte, te quiero porque no sos mía, porque estás del otro lado, ahí donde me invitás a saltar y no puedo dar el salto, porque en lo más profundo de la posesión no estás en mí, no te alcanzo, no paso de tu cuerpo, de tu risa, hay horas en que me atormenta que me ames (cómo te gusta usar el verbo amar, con qué cursilería lo vas dejando caer sobre los platos y las sábanas y los autobuses), me atormenta tu amor que no me sirve de puente porque un puente no se sostiene de un solo lado...

¿Por qué stop? Por miedo de empezar las fabricaciones, son tan fáciles. Sacás una idea de ahí, un sentimiento del otro estante, los atás con ayuda de palabras, perras negras, y resulta que te quiero. Total parcial: te quiero. Total general: te amo. Así viven muchos amigos míos, sin hablar de un tío y dos primos, convencidos del amor-que-sienten-por-sus-esposas. De la palabra a los actos, che; en general sin verba no hay res. Lo que mucha gente llama amar consiste en elegir a una mujer y casarse con ella. La eligen, te lo juro, los he visto. Como si se pudiese elegir en el amor, como si no fuera un rayo que te parte los huesos y te deja estaqueado en la mitad del patio. Vos dirás que la eligen porque-la-aman, yo creo que es al verse. A Beatriz no se la elige, a Julieta no se la elige. Vos no elegís la lluvia que te va a calar hasta los huesos cuando salís de un concierto.


Fragmento del capítulo 93 de Rayuela, de Julio Cortázar. ♥


Is this the place that I've been dreaming of?


Me pareces como de otro mundo

Morelliana.
¿Por qué escribo esto? No tengo ideas claras, ni siquiera tengo ideas. Hay jirones, impulsos, bloques, y todo busca una forma, entonces entra en juego el ritmo y yo escribo dentro de ese ritmo, escribo por él, movido por él y no por eso que llaman el pensamiento y que hace la prosa, literaria u otra. Hay primero una situación confusa, que sólo puede definirse en la palabra; de esa penumbra parto, y si lo que quiero decir (si lo que quiere decirse) tiene suficiente fuerza, inmediatamente se inicia el swing, un balanceo rítmico que me saca a la superficie, lo ilumina todo, conjuga esa materia confusa y el que la padece en una tercera instancia clara y como fatal: la frase, el párrafo, la página, el capítulo, el libro. Ese balanceo, ese swing en el que se va informando la materia confusa, es para mí la única certidumbre de su necesidad, porque apenas cesa comprendo que no tengo ya nada que decir. Y también es la única recompensa de mi trabajo: sentir que lo que he escrito es como un lomo de gato bajo la caricia, con chispas y un arquearse cadencioso. Así por la escritura bajo al volcán, me acerco a las Madres, me conecto con el Centro -sea lo que sea. Escribir es dibujar mi mandala y a la vez recorrerlo, inventar una purificación purificándose; tarea de pobre shamán blanco con calzoncillos de nylon.


No sé nada de la vida, mucho menos de las personas. 

La razón solo nos sirve para disecar la realidad en calma, o analizar sus futuras tormentas, nunca para resolver una crisis instántanea. (Cortázar, Rayuela, cap. 28)




Me apasiona el hoy pero siempre desde el ayer (¿me apasiona, dije?), y es así como a mi edad el pasado se vuelve presente y el presente es un extraño y confuso futuro donde chicos con tricotas y muchachas de pelo suelto beben sus cafés creme y se acarician con una lenta gracia de gatos o de plantas.

Julio Cortázar, Rayuela. Capítulo 21.

Busco un marinero



Descubro nuevos mundos simultáneos y ajenos, cada vez sospecho más que estar de acuerdo es la peor de las ilusiones. (Julio Cortázar - Rayuela)

Desde otra parte

Se estaban como alcanzando desde otra parte, con otra parte de sí mismos, y no era de ellos que se trataba, como si estuvieran pagando o cobrando algo por otros, como si fueran los gólems de un encuentro imposible entre sus dueños.


Lo que empezaba ahí era como la caricia a la paloma, como la idea de levantarse para hacerle una limonada a un guardián, como doblar una pierna y empujar un tejo de la primera a la segunda casilla, de la segunda a la tercera.

Rayela - Julio Cortázar, capítulo 54.

Instante


Diciéndose que al fin y al cabo algún encuentro había, aunque no pudiera durar más que ese instante terriblemente dulce en el que lo mejor sin lugar a dudas hubiera sido inclinarse apenas hacia afuera y dejarse ir, paf se acabó.

-Rayuela, Julio Cortázar.

Nocturno



Shall I compare thee to a summer's day?
Thou art more lovely and more temperate:
Rough winds do shake the darling buds of May,
And summer's lease hath all too short a date:
Sometime too hot the eye of heaven shines,
And often is his gold complexion dimmed,
And every fair from fair sometime declines,
By chance, or nature's changing course untrimmed: 
But thy eternal summer shall not fade,
Nor lose possession of that fair thou ow'st,
Nor shall death brag thou wander'st in his shade,
When in eternal lines to time thou grow'st,
So long as men can breathe, or eyes can see,
So long lives this, and this gives life to thee.

Sonnet 18, Shakespeare.

Galeano para los pobres

Eduardo Galeano es uno de los personajes que he colocado en la lista de las personas que me inspiran.
La voracidad de sus palabras entran a través de mis ojos como cuchillos que no consiguen jamás escapar, cercenando la ceguera y tallando mi cerebro en forma de espíritu libre.








Ya hemos llegado a la primera mitad de marzo. 
Voy comunicando mis avances en los propósitos que me autoestablecí iniciando el año. 

1. Bajar de peso. En dos meses de aventura, me he despedido felizmente de 6 kilogramos de masa corporal. Estoy muy feliz por este logro, pondré todo de parte mía para continuar mi proeza. 

2. Tener un auto. Lo veo algo lejano, aun no descarto por completo la idea, incluso, ya he cotizado varios autos. 

3. Leer más libros. Tratando de cumplir con mi propósito de leer más libros nuevos, estoy leyendo el libro "1984", de George Orwell, voy en la página 60 y tantos, y me está fascinando. 
Mi mente se malviaja y divaga acerca de los contenidos políticos y sátiros de esta obra. 
Me atrevo a comparar "los Dos Minutos de Odio" con los rituales religiosos, llámese misa o congregación. 
En 1948, Orwell se pudo imaginar un futuro que no dista mucho de la realidad. Un gobierno que nos tiene en constante vigilancia por medio de ministerios. Un gobierno que manipula mediáticamente al pueblo, un gobierno que somete las creencias populares, que engaña, que martiriza y "vaporiza" a los que le estorban.


4. Ver mi lista de películas pendientes. La última película que he visto, es "One flew over the cuckoo's nest" (Atrapados sin salida), una de las mejores actuaciones de Jack Nicholson, sin duda. 
Encerrado en un manicomnio, fingiendo estar loco para no estar en la cárcel (acusado de ser violento y haber violado a una menor), McMurphy contagia su ánimo e ímpetu a los demás reclutas, quienes, desde su perspectiva, han perdido la noción de su individualismo, especialmente a uno (The Cheaf), quien, irónicamente, lo considera "alguien muy grande", The Cheaf recuerda cómo su papá, alguien muy grande y cuyo crecimiento era constante, fue detenido sin más. The Cheaf piensa que McMurphy también es alguien que crece constantemente, y que dentro del sanatorio, están privándolo de su desarrollo. 
McMurphy es tratado con las técnicas que en aquél entonces eran utilizadas para curar los males de la mente; finalmente, ya no es el mismo, su cerebro parece que fue licuado gracias a los electroshocks y lobotomias que le han sido aplicados a la fuerza, con el fin de "domarlo". The Cheaf le da el tiro de gracia, prefiere verlo muerto antes que derrotado por un sanatorio. The Cheaf ha logrado salir del hospital, empleando un lavamanos, que, en días anteriores, McMurphy deseó levantarlo con todas sus fuerzas, siendo inútil el esfuerzo.  
Nuevamente comparando, ¿no es eso lo que hace la sociedad en general cuando se topa con grandes mentes y espíritus apasionados? ¿No los apacigua, no los represiona? ¿Qué sucede en las escuelas con niños que supuestamente presentan TDAH? Rápidamente son canalizados para que sean atendidos por psicólogos y psiquiatras y los empastillen, para que puedan ser seres sin vida, tal cual vegetales. Lo mismo que pasó con McMurphy. Es muy triste ver estos casos, cuando el TDAH es de los "problemas" más fáciles de tratar. 

5. Viajar más. Es otro de mis propósitos que difícilmente veré cumplidos. Marzo y no he viajado a ninguna parte.

6. Dominar el inglés. Al escuchar películas o series en este idioma, ya no me es tan difícil entenderlo. Me falta buen trecho por recorrer. 
  

En el alto

Quiero compartirles este hermoso cuento corto; es de Cesar Navagómez.
Me encantó, que lo disfruten.

En el alto

La luz roja me obliga a detener el auto.
Por la avenida miro transitar a muchos vendedores ambulantes.
Centro mi atención en una pequeña de escasos 8 años, que canta y pide dinero a los conductores.
De pronto me sorprende la enorme habilidad de un payaso manco que hace malabarismos a una sola mano con 3 naranjas.
Cuando la chiquilla se desplaza entre los autos tomando el dinero que los conductores le dan, el payaso se esfuerza en estar siempre atrás y cerca de ella, como si la estuviera cuidando.
El claxon del auto de atrás me hace voltear y al volver la vista el payaso ya no está.
Llamo a la niña y al darle unas monedas le pregunto:
-¿Tan chiquita y ya trabajando?
-Sí, señor, es que en mi casa somos pobres.
-Tú deberías estar en casa o en la escuela y tu papá ganando el dinero ¿o no?
-Mi papá ya no está, lo mataron.
-¿Cómo que lo mataron?, ¿porqué?
-No sé, fue en este alto, él no tenía una mano, pero aquí trabajaba moviendo tres naranjas, vestido de payasito.