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Soñamos juntos
juntos despertamos
el tiempo hace o deshace
mientras tanto
no le importan tu sueño
ni mi sueño
somos torpes
o demasiado cautos
pensamos que no cae
esa gaviota
creemos que es eterno
este conjuro
que la batalla es nuestra
o de ninguno
juntos vivimos
sucumbimos juntos
pero esa destrucción
es una broma
un detalle una ráfaga
un vestigio
un abrirse y cerrarse
el paraíso
ya nuestra intimidad
es tan inmensa
que la muerte la esconde
en su vacío
quiero que me relates
el duelo que te callas
por mi parte te ofrezco
mi última confianza
estás solo
estoy sola
pero a veces
puede la soledad
ser una llama.


Intimidad, de Mario Benedetti





A estas horas, aquí

Habría que bailar ese danzón que tocan en el cabaret de abajo,
dejar mi cuarto encerrado
y bajar a bailar entre borrachos.
Uno es un tonto en una cama acostado,
sin mujer, aburrido, pensando,
sólo pensando.
No tengo "hambre de amor", pero no quiero
pasar todas las noches embrocado
mirándome los brazos,
o, apagada la luz, trazando líneas con la luz del cigarro.
Leer, o recordar,
o sentirme tufos de literato,
o esperar algo.
Habría que bajar a una calle desierta
y con las manos en la bolsas, despacio,
caminar con mis pies e irles diciendo:
uno, dos, tres, cuatro...
Este cielo de México es oscuro,
lleno de gatos,
con estrellas miedosas
y con el aire apretado.
(Anoche, sin embargo, había llovido
y era fresco, amoroso, delgado.)
Hoy habría que pasármela llorando
en una acera húmeda, al pie de un árbol,
o esperar un tranvía escandaloso
para gritar con fuerzas, bien alto.
Si yo tuviera un perro podría acariciarlo.
Si yo tuviera un hijo le enseñaría mi retrato
o le diría un cuento
que no dijera nada, pero que fuera largo.
Yo ya no quiero, no, yo ya no quiero
seguir todas las noches vigilando
cuándo voy a dormirme, cuándo.
Yo lo que quiero es que pase algo,
que me muera de veras
o que de veras esté fastidiado,
o cuando menos que se caiga el techo
de mi casa un rato.

La jaula que me cuente sus amores con el canario.
La pobre luna, a la que todavía le cantan los gitanos,
y la dulce luna de mi armario,
que me digan algo,
que me hablen en metáforas, como dicen que hablan,
este vino es amargo,
bajo la lengua tengo un escarabajo.

¡Qué bueno que se quedara mi cuarto
toda la noche solo,
hecho un tonto, mirando!

Jaime Sabines



Pero, ¿qué? No tengo ninguna prisa. Soy de las mujeres que se embrutecen cuando están en una relación; celebro que mi cerebro está dopado de no sé cuántas enzimas que me atontan; sí, me hago más vulnerable, porque pongo todo mi esqueleto sobre la mesa, doy todo lo que soy, ofrezco toda mi alma y confianza, mi esencia y mi fe. 

Tonta. Sería mejor estar muerta. 

Hoy es uno de esos días en los que pensar es lo peor que me viene.
Uno de esos días en que el mundo se ha vuelto más pesado que de costumbre y la costumbre, es uno de esos días que no tengo ganas de existir, solo desaparecer, y desaparecer con muchas ganas, podría desaparecer gritando y riendo ahora mismo, bailando, pero no llorando.
Uno de esos días en que debo tanto a tanta gente, en que solo pienso en mandar todo a la mierda, soltar todo y largarme, ¡qué fascinante!, dijera Silvio.

Partir a un viaje a las estrellas, un viaje al inframundo, un viaje al centro de la tierra, a la luna, a Tomboctú... a la chingada.

Pasa que pesa mucho el pasado, el bagaje con el que viajo siempre y no deseo agregarle más peso, no; estoy cansada.





Mañana será 14 de febrero... and I don't give a single fuck.

Un día, me dijeron algo referente a los ataques al corazón (o paros cardíacos o infartos, no sé): cuando el corazón sufre un infarto, éste mismo sufre fisuras físicas, como grietas o riachuelos que se abrieron paso a través de la corteza del músculo bombeador de sangre.



Este es mi tiempo, me repito cada vez que me levanto, como un mantra. 
Mi sagrado tiempo, el que dedico enteramente a curarme y repararme el corazón agrietado, porque si yo no lo hago, ¿quién lo hará? 
No, no he tenido la mala suerte de sufrir infartos o paros cardíacos, pero sí muchas malas suertes más, infortunios y designios malévolos con los que he aprendido invaluables destrezas y habilidades; 
"We’re stronger in the places that we’ve been broken." Dice Ernest Hemingway (Somos más fuertes en los lugares donde estamos rotos); y yo digo que, toda experiencia es buena, es mala si no aprendes de ella. 
Es una tontada tener números favoritos, lo sé, y creo que todos lo saben, también, aun así los seguimos teniendo.
Nos gusta creer en tontadas.
Nos gusta almacenar tontadas.
Nos gusta sentir, decir, pensar tontadas.
Si hay un rey de los tontos (el rey de los que gustan las tontadas) ese sería yo.
Aun sigo pensando en ese cinco.
En 5 de mayo no pasa nada; pasó algo, alguna vez, en algún lugar, hoy forma parte de un bello recuerdo (no me refiero a la batalla de Puebla).
Sin duda, el mejor recuerdo de todos, me atrevo a decir.
Soy una tonta. Porque nada de lo ocurrió un cinco volverá a pasar.
Desde ese día me convertí en turista, quizá.
Y si hoy compro un cachito de lotería?




‎A veces, la última persona en el mundo con la que quieres estar es la única persona sin la 

que no puedes estar...



The last chance II

Indudablemente... yo te amo.





Continuemos hasta que no haya por qué luchar.
La neta, la neta, es que ya no puedo con mi chingada alma. No tengo fuerzas ni para levantarme de la chingada cama. Los recuerdos, los ausentes, y los presentes, me están matando, y precisamente eso es lo que me impide hacer de las mías como debería, no soporto cumplir con una rutina cierto, pero tampoco con mis “obligaciones”, justo cuando me falta poco para terminar algo, ahí voy de imbecil y la cago, de repente ya no quiero seguir, según Freud, o no me acuerdo quien chingados, se llama autosabotaje, y si, es cierto, tengo miedo de dejar de ser una niña, que por mis huevos tengo que salir de aquí.
Pero lo veo tan lejano, cual la niña del aro, me siento en un pozo profundo, bien oscuro, sola, pero con voces y ruidos que hacen imposible hablar conmigo misma. De preguntarme a mi misma qué es lo que realmente quiero, sin duda sé que puedo. Pero esta maldita depresión me roba toda la energía. Me odio de verdad cuando estas cosas pasan, y finalmente todo esta en mis garras, pero tengo miedo, un miedo terrible de no cumplir con mis propias exigencias, de que esos sueños jamás salgan de ahí, de la tierra de Morfeo.
Los malditos extras, la gente que se dedica a chingar, conciente o inconcientemente, como si yo no hiciera bastante recriminandome todos los días a mi misma. Quisiera dejarlo todo de una maldita vez… pero, mis parientes en el Olimpo me van a traer de regreso, los conozco, algo tengo que hacer, aún no se bien a bien qué, pero no me van a dejar en paz hasta que lo haga.
Una parte de mi ya no quiere, la otra me obliga, una mas llora y la otra se ríe. ¿A quién le doy tiempo completo?
De verdad, quisera ser como los demás que son indiferentes ante todo, que nada me afectara para bien o para mal, ser una automata que puede cumplir perfectamente con un horario escolar, que no piensa, que no siente…
Pero no lo soy, yo y mis miedos no superados, yo y mi ego… ¿por qué he de seguir un orden todos los días? ¿Porque leer lo que me obligan a leer? ¿Por qué no puedo simplemente levantarme e ir a dónde quiero, sin presiones de horario? ¿Por qué no puedo? La respuesta, esta en alguna parte de mí que aún no he explorado.
Ya me voy a lloriquear a otra parte.
El espejo

A cámara lenta, la luz de la luna una vez atravesó
el soñador espejo,
donde, hincados, inviolablemente hondos,
viejos secretos no olvidados albergan
inolvidables maravillas.
Pero ahora polvorientas telarañas se entrelazan
por el espejo, el que antaño
viera los dedos que retiraban el oro
de una despreocupada frente;
y las profundidades son cegadas a la luna,
y olvidados sus secretos, nunca dichos.


Versión de J. Isaías Gómez López
Aldous Huxley: Poesía completa   Editorial Universidad de Almería, Almería 2008.



Cuando necesitas escribir y te conformas con sólo leer, poco a poco se van acumulando tantos pensamientos que casi llegas a explotar. 
Rodeada de tanta gente y sintiendo que cambiarias a todos por sólo una, que al menos saber que está ahí contigo ya te refrescará la vida. La música tan alta que no te deja escuchar tus pensamientos, el silencio tan infinito que no te deja callar la mente. Mente por formatear, recuerdos, lugares, personas y sensaciones por dejar atrás. 
Situaciones que se suponen te harán más fuerte y ya lo que deseo es que se acabe el entrenamiento. 

Esa canción que te lleva a un lugar que no deseas revivir, que te trae una cadena de imágenes y cerrar los ojos, taparse los oídos, cerrar la boca y aguantar la respiración no te sacarán de allí. Tantas horas que parecen perdidas, tantos buenos gestos que quisieras borrar. 
Duerman a esta gente mientras escribo, háganme invisible un instante. 
Aconsejando sin cumplir, hacer creer lo fuerte que puedes ser, lo poco que pueden importar algunas cosas y en el fondo entiendes mejor que nadie porque sencillamente tú tampoco haces lo que dice tu consejo. 

Una búsqueda continua de No Sabes Qué, que termine de completar ese Me Falta Algo y lo difícil es encontrar si es un sentimiento, una palabra, un cambio, una persona o un detalle. 
Tantas preguntas mirando al pasado, caminando como con la luz apagada y los ojos vendados, los brazos van estirados a ver q encuentran, los pies despacio y con mucho cuidado; no es justo vivir así. Existen varias salidas pero no son las correctas, todo el mundo lo sabe.





Sin calor que te sofoque, espalda que te roce. Sin soñar ni despertar a medianoche. Escapando de lo que te rodea, estando sol@ con tu mente.
Pudieras dormirte escuchando esa melodía lenta, tranquilizante. Una letra que te hace pensar, viajar, ponerte en lugares de otros para luego desaparecer en cualquier instante como una imagen borrosa de película.

Cuando dormir es la escapatoria, para no pensar…

Y sentir a las horas siguientes que en parte las cosas han pasado, que hoy necesitarás un soundtrack nuevo para tu día, un motivo que te robe una sonrisa para valorarla más cuando sientas que se está borrando momentáneamente.
Volver a ser espectador, cuando creas que nadie te observa a ti, quitarte los zapatos para estar más cómod@. Viendo cómo se atreven a crear su historia con hechos que no harías tu.

Disfruta el silencio, viaja y regresa sin haberte movido, las personas continúan a tu alrededor.
Captura mentalmente esa imagen que representará algo para ti durante los próximos segundos o más y no muchos podrán entender.
Una frase, una palabra, te hará recordar algo que te impulsará a sentir. Un perfume.

Despídete. Deja de voltear. Es hora.



13 de diciembre 2010.



Aunque sea desde lo más recóndito de un órgano sensorial y sofisticado centro para recibir y procesar información llamado corazón, brilla una luz de esperanza que, indiscutiblemente, me cautiva y me da ánimos para continuar y creer, sobre todo CREER. <3







Me gustan estas fechas, más allá de lo superfluo: los gastos tan innecesarios, y mucho más allá de la falsa (y estúpida, sin ofender) creencia de la adoración de un "niño" que nació para ser Dios y ser adorado por ser el redentor y salvador de la especia humana, me gusta que exista esta fecha, porque, además de ser un buen pretexto para comer cantidades industriales de deliciosa comida y embriagantes vinos, es un excelente pretexto para reunirse y convivir en familia. Eso, realmente, no tiene precio.

Considero que a quienes no les gusta la Navidad, es porque su familia no ha logrado concebir el verdadero significado, que es dar y recibir amor y no regalos falsos.
Domingo, 7 de noviembre 2010.

Puede que al amor lo revivan, también.






Pero es como el fuego, y necesitará de mucho aire.

[Viveros]


Dede el 15/09/10 no escribo una entrada en modo happy.


¿Qué me pasó?
Soy un asco.

Quiero ser algo más.
¿Cómo saber qué es lo que piensas, qué es lo que sueñas?
Quiero ser algo más.
Quizá no sea quien pensaste que era, pero ¿Cómo saberlo?
Quiero cambiar, quiero que cambies.
Quiero dejar de pensar y darle muchas vueltas al asunto, que primero soy yo y luego los demás; luego, tú.







Hoy no me siento bien.
Domingo 31 de octubre, 2010.

Me pregunto tantas cosas y tantas dudas se balancean en mi mente.

¿Qué soy yo para ti? ¿Siempre será así? ¿Hasta cuándo? ¿Mañana será un buen día? ¿Ayer fue mejor que hoy? ¿Por qué siempre debe volver el pasado? ¿Me merezco esto? ¿Quieres? ¿Sería mejor estar sola?




...
La última es la que más me atormenta.



Yo no quiero trucos...

Happy Halloween. 
(Miércoles 20 de octubre 2010)



Cualquier otro día es mejor, todo el mundo se olvidó de la golondrina que falló.
No habrá un buen final, sólo sabemos comenzar...













Esta esfera no gira más, y ya dieron vuelta al mundo.




Ahora sólo duermo y me despierto pensando: Que pase lo que tenga que pasar, ¡pero que pase rápido!

Mañana será otro día.

Afónica

No me agradan las prácticas con el grupo de 6° "A" del turno vespertino, de la escuela primaria Solidaridad 4, de la ciudad de Hermosillo, Sonora.

Con otro sexto juro que sería diferente, lo juro; con ellos, no.
¿Por qué hablan tanto? ¿Por qué no escuchan instrucciones? ¡¿Por qué chingadamadre no pueden estar 3 minutos sin hablar?!

Y como es parte de mi aprendizaje: ¡Muérdome un ovario!



(Martes 19 de octubre del 2010)

¿Suerte?




Cuando eso suceda, tomaré a facebook y sus aplicaciones como gurú personal.


No lo ha habido en 22 años, no lo hubo ayer -¡AYER!- y no lo hubo hoy. 





Lo siento, los resentimientos no desaparecen fácilmente.
Y mi falta de ganas para hablar, tampoco.
¿Es que no te das cuenta?



(Martes 19 de octubre del 2010.)