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Hoy es uno de esos días en los que pensar es lo peor que me viene.
Uno de esos días en que el mundo se ha vuelto más pesado que de costumbre y la costumbre, es uno de esos días que no tengo ganas de existir, solo desaparecer, y desaparecer con muchas ganas, podría desaparecer gritando y riendo ahora mismo, bailando, pero no llorando.
Uno de esos días en que debo tanto a tanta gente, en que solo pienso en mandar todo a la mierda, soltar todo y largarme, ¡qué fascinante!, dijera Silvio.

Partir a un viaje a las estrellas, un viaje al inframundo, un viaje al centro de la tierra, a la luna, a Tomboctú... a la chingada.

Pasa que pesa mucho el pasado, el bagaje con el que viajo siempre y no deseo agregarle más peso, no; estoy cansada.


Proveniente de un ciclo de sueños lúcidos, el más icónico es representado por esta famosa torre.
Yo estaba en París, por obra de quién sabe quién y quién sabe cómo. De vacaciones, supongo, o visitando a algunos amigos que radican en tierras parisinas.
Salimos de un apartamento a una hora de la tarde, decididos a buscar la Torre Eiffel; curiosamente, no contábamos con un mapa, y ellos no sabían dónde estaba. Tomamos un camión, tomamos otros, preguntábamos en las calles... mi francés pocho (nivel 2) fue de mucha ayuda.

De repente la vi, hermosa. Con una luna gigantesca tras ella.
Luego la perdí de vista, y apareció frente a mis ojos algo parecido al Taj Mahal.
¡Que vivan los sueños!

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De tantas veces que he pedido cambio de ciudad en mi profesión, el logro se proyectó en uno de mis sueños. Trabajo en la ciudad fronteriza de Nogales, pero cada fin de semana, salgo corriendo a Hermosillo.

Finalmente, me dieron mi cambio, milagrosamente. De un día para otro, yo ya debía presentarme en mi nuevo lugar de trabajo, sin siquiera darme la oportunidad de despedirme de mis queridos alumnos.
Me sentía mal, triste, como si los estuviese abandonando, decepcionando o defraudando.
Estaba en mi casa, la de mis papás, donde vivo en Hermosillo, cuando de repente, visualizo que ha arribado una sprinter blanca y se ha estacionado fuera de mi casa.
De ella, van bajando uno a uno mis chamacos, acompañados por tres mamás de familia...
-¡Maestra, la hemos extrañado mucho! ¡Tanto, que vinimos a despedirnos de Usted!

Maldigo la hora en que programé el despertador en mi celular.
Sí los quiero un montón.

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Acostumbro-aba a buscar el significado de los sueños en alguna página de internet.
Pero he aprendido que los sueños son sueños, y se quedan ahí. Quizá se proyecte un fuerte deseo que manifiestes, quizá es un miedo funesto que vive en tu mente. Quizá es solo la proyección del último pensamiento que tuviste justo antes de caer en el mundo onírico, en los brazos de Morfeo y no signifique nada importante ni tangente.
Día 0.

El avión se retrasó. Salimos una hora después de la planeada. A Tijuana llegamos a las 10:10, no nos preocupamos, porque el autobús de la línea Intercalifornias  salía a las 10:45.
¡Nuestro primer viaje en avión fue genial! El aeropuerto Internacional de Tijuana es enorme, comparado con el de Hermosillo.
Al llegar a la ventanilla de Intercalifornias, nos dieron la noticia de que no había tal camión de las 10:45 pm, que “se adelantó”. En esta misma línea, había uno a las 11 pasadas.  Por esta razón, decidimos elegir otra línea de autobuses, la que estaba en la ventanilla de al lado, se llama “3 estrellas”; pensé: si está en el aeropuerto, significa que es buena y segura. Cada boleto a Los Ángeles tuvo un costo de 24 dólares. Los compramos y nos dirigimos hacia la estación, que queda justamente afuera del aeropuerto. Al llegar, abordamos rápidamente, a pesar de que la salida era a las 10:50 pm, y apenas eran las 10:30 pm. “Yaaay”, dijimos.

Al llegar a la línea, cruzamos a pie, paramos en la oficina de “Permits”, nuestros permisos costaron 6 dólares cada uno, presentamos identificaciones y la reservación del hotel. Los policías fueron amables.

Seguimos nuestro camino, presentamos nuestras visas, nuestro permiso. Dafne descubrió que el oficial que revisó sus documentos, también era friki.

Al cruzar, buscamos el restaurant Jack in the Box, la línea “3 estrellas” nos informó que el autobús nos recogería de vuelta frente a Jack in the Box. Al llegar a la recepción, nos topamos con la noticia de que el camión no llegaría sino hasta la 1:00 am.

Perdimos dos horas en esta estación, y dormimos todo el camino a LA. Llegamos pasadas las 4:00 am, a un lugar muy inhóspito, en un lugar no muy seguro. Llamamos a Tommy, me había dicho que si se levantaba a esas horas de la madrugada, él podría ir a recogernos. Al llamarle, temí por dos cosas: la primera, que no me contestara. La segunda, la factura del plan tarifario del mes de junio, pero bueno, es algo que se necesitaba, realmente el lugar es horrible, había cucarachas paseándose por los asientos rotos del año del caldo.
Habían pasado muchos minutos, más de los estipulados, le volvimos a marcar para corroborar la dirección, pero la que venía en el flyer de “3 estrellas” no era la dirección exacta. ¬¬

Tommy fue muy amable, traía a una perrita muy linda llamada ‘Michelle’. Nos recogió en “la central” y después nos llevó al hotel.
Llegamos, ¡Al fin!, pero las desventuras no acaban ahí. Principiando, nuestra recepción fue cancelada, el caso fue que no llegamos el 1 de julio, como habíamos marcado, llegamos el 2 de julio en la madrugada, pero aun así, si el check-in es a las 3:00pm, y llegamos antes de esa hora, debería considerarse como un día previo.
Había cuartos disponibles, no nos quedamos fuera, todo iba bien hasta ahí.
Al proporcionar la tarjeta de BBVA y pasarla, no fue aprobada… o más bien, fue aprobada por solo 300 dólares, y el total eran 670. ¿Qué haríamos? La recepcionista nos dijo que todo estaba bien, que después podríamos pagar el resto.
Nos entregó la llave, y rápidamente, nos fuimos a nuestro cuarto. Medio desempacamos, nos cambiamos, y ¡a la cama! Ya eran las 5:15 am, el despertador lo programé para las 6:15 am, así podríamos descansar “bien” de perdida una hora.


Día 1.

Ni siquiera sentí que había dormido, pero al menos yo me sentía bien. Un buen baño y una taza de café de “hotel” arreglaron la situación.
Salimos. ¿A dónde vamos ahora? ¿Dónde se para el camión? ¿Qué camión? ¿Cuánto cobra? ¿Traemos feria? ¡No traemos feria!
Cruzando la calle, hay un restaurante de comida mexicana, al verla dijimos: “de aquí somos”, justo en frente de la tienda, está la parada del camión. El señor que atiende, muy amablemente nos cambió un dólar, ya que la tarifa por autobús es de $1.50.

El autobús llegó muy pronto. Metro Line, es la línea de autobuses más usada aquí. Son limpios, puntuales, refrigerados. Cuentan con un sistema guía, al acercarse a la próxima parada, te informa “Approaching Figueroa and 30th”.
El chófer del autobús nos indicó que bajaríamos en la 5th St, y que el hotel Westin Bonaventure queda a una cuadra a la izquierda.
Hicimos lo que nos dijo, pero al pasar una cuadra, no había Hotel Westin Bonaventure.
Caminamos una cuadra más, y no había Hotel Westin Bonaventure. Preguntamos a varias personas, y no sabían de la ubicación de este hotel. Dafne entró a una tienda y fue ahí donde le informaron que el hotel está a una cuadra más de distancia. Eran 3 cuadras, no 1.
El clima es excepcionalmente agradable. No hace calor durante el día, y en la noche se pone muy muy fresco, checando el estado del tiempo, estuvimos a 19° por las noches.

Llegamos tarde, a las 8:15.
La experiencia fue muy agradable, llena de aprendizaje, sobre todo.
Lo tedioso fue estar casi 12 horas sentada y poniendo atención a las personas que hablan totalmente en inglés. Al menos yo tenía que hacer un doble esfuerzo, pero después de unas horas, estaba completamente inmersa en el ambiente, y el inglés era fácil de entender para mí. Hablarlo aún no, pero entenderlo, auditivamente hablando, sí.
Conocimos excelentes y muy amables personas, entre ellas, los organizadores de las principales convenciones de anime de Estados Unidos, de Canadá, de México ¡y hasta de Bélgica!

A la hora de la comida, jamás encontramos la famosa “Marc’s suite”, so, nos fuimos a buscar comida en los alrededores del Westin. Tocó el turno de Subways.
Pero en la cena, ¡ah! ¡La cena, les digo! Fue simplemente deliciosa. El lugar se llama “Blue Cow”, está en el Downtown. ¡Vayan y visítenlo!
Al terminar la increíble velada, nos dirigimos de vuelta al hotel, la calidez de la gente es impresionante. Llegamos, esperamos la van y nos llevaron a nuestro hotel.
Por cierto, si buscas hospedaje bueno, bonito y barato, además de cercano al Downtown, el Vagabond Inn at USC es la opción indicada. 100% recomendable.


Día 2.

Con más horas de descanso fue posible levantarnos con muchas más ganas que el día anterior.
Más aprendizaje nos esperaba, iba con toda la actitud de esponja: absorber todo cual me fuera posible.
En esta ocasión no nos perdimos el lugar de la comida, jeje, sushi y comida japonesa en la suite de Marc. Estuvo deliciosa, y la compañía, excelente. ^^
[Foto tomada desde la suite de Marc]

[Desde el elevador]

La cena no se puede comparar con la anterior, pero estuvo muy rica, también. El lugar es un antiguo cuartel de bomberos, muy bonito.


Al regresar al Westin, los chicos nos invitaron al bar del hotel para continuar la convivencia. Al ver los precios de las cervezas, mi ánimo se vino un poco abajo, pero ya estaba ahí, así que pedí una cerveza Sapporo (muy ad hoc), la cerveza más cara que he probado en mi vida, y no por ser esa marca… de cualquier manera, no la pagué yo. :P


Para disfrutar más de la noche, me recomendaron checar los horarios de salida de los camiones Metro, según la página web, hay camiones las 24 horas, teniendo en cuenta esto, nos quedamos más tiempo en el hotel, puesto que, Jessica, una organizadora de una convención de Canadá, se iba justo el día de mañana.
Decidimos irnos cerca de la 1:30 a.m. La realidad nos cayó como balde de agua fría cuando llegamos a la parada del camión y nos cercioramos de los horarios de servicio: el último camión pasó hacía 15 minutos.

Nos aventuramos y nos fuimos caminando hacia nuestro hotel. Lo hicimos porque ambos hoteles están sobre una de las calles principales, la Figueroa St. Los 50 minutos caminados estuvieron asombrosamente agradables: buen clima, buen tabaco. Fueron 24 cuadras estadounidenses las que nos aventamos a las 2:00 a.m.


Día 3

¡Al fin inicia la Anime Expo!
¡¡El Convention Center de Los Ángeles está gigantesco!! Dudaba acerca de lo posible que sería llenarlo, pero como siempre, me equivoqué al respecto.
Según comentarios del chairman, hubo 61,000 asistentes. ¡Wow!








Tomé muchas fotografías con una excelente cámara Canon EOS. Comimos en el ESPN Zone deliciosos wraps.





Íbamos en compañía de nuestro amigo Jörgen, el organizador de la convención más grande de Bélgica. Un muchacho apuesto y muy amable.


Aun no he hablado del Exhibit Hall, ese salón es del mismo tamaño que el de nuestro salón (el que usamos para nuestra convención en Sonora), ahora, ¿Ya pueden imaginarse la inmensidad del Convention Center de LA? Nos “norteábamos” varias veces, hasta que nos pudimos hacer de un programa.


Entre las buenas noticias, Luciano Juárez, el representante de nuestra convención “CAF 2013” ¡ganó el concurso de Karaoke de Anime Expo!
Batallamos para conseguir nuestra Swag Bag, ¡pero al final lo conseguimos!


Día 4

La misión de este día consistía en visitar Little Tokio (con Jörgen), para después irnos juntos a la convención.
La primera parte falló. Nos citamos en un parque, pero para nuestra mala suerte, llegamos bastante tarde al lugar. Nuestro amigo ya se había ido. Nos aventuramos y nos fuimos caminando a Little Tokio. Casi perdíamos las esperanzas, cuando de repente, aparece ante nuestros ojos, ¡simplemente hermoso!
Gastamos mucho dinero. u_u Pero valió la pena. :P

Nos devolvimos al hotel para dejar nuestras compras, para después, ir a buscar comida griega a los Foods Trucks. ¡Muy ricos los gyros! (wraps de carne de oveja y carne de res, con guarnición de verduras y un aderezo sazonado). Terminando nuestra exótica merienda, fuimos al cuarto de Karaoke a buscar a nuestra amiga Cynthia (quien es assistant manager del Karaoke Kaizoku Dan, de Anime Expo).








[Amor a primera vista]




 En la noche de este día viernes teníamos agendada una convivencia con los chicos de Project Anime (los organizadores) en el bar del hotel. Antes de ir hacia allá, nos pasamos al cuarto de Karaoke, para ver una divertida pelea de karaoke.
Nos fuimos al Westin. Al terminar el convivio nos despedimos de nuestros amigos. Me sentí realmente triste… el final se acerca ya. (8)


Día 5.

Los nervios estaban a flor de piel. Hoy presentaríamos una propuesta a la mesa directiva. 
Todos son muy amables, y se nota la disposición por ayudar.
Un día sin Jörgen se volvía un poco aburrido.

[Mi única foto con cosplayers]

Nos apuramos a ir hacia el Exhibit Hall, pues ya se estaban desmontando los stands, ¡me pareció increíble, pues era muy temprano!
A las 6:00 pm, Scott, un muchacho parte del staff de AX nos llevó a Union Station, compramos los boletos para viajar en tren “Amtrak” y dirigirnos hacia Solana Beach.

En cuanto compramos el boleto, ¡la empleada nos informó que ya estaba a punto de salir! Que mejor nos apuráramos. Corriendo con 30 kilos de maletas, llegamos al fin a la puerta de destino. Dafne y Cynthia fueron las primeras en subir. Al querer subir en el mismo vagón, otra empleada me advirtió que no había espacio en ese vagón, ni para maletas, ni para pasajeros. Hizo que me subiera a otro vagón, yo estaba desconcertada. En un sistema que no conocía… me sentí terriblemente perdida. Gracias al cielo, apareció un joven demasiado apuesto, que hablaba español a medias, quien no solo me ayudó a acomodar mi equipaje, encontró un asiento para mí. Un gesto que jamás olvidaré, ojalá vuelva a encontrármelo algún día.
El trayecto fue inesperadamente rápido. :(

Al arribar a Solana Beach, descubrí que este joven también se bajó en esta estación, me alegré y comenzamos una conversación acerca de las frutas exóticas de México. Al parecer se emocionó al saber que soy mexicana (o eso espero). Tristemente, tuve que despedirme de él.

El primo de Cynthia fue por nosotras a la estación, fue muy amable, nos compró hamburguesas (las más ricas que he probado en toda mi vida), y nos llevó hasta San Ysidro, nos dejó justamente en la línea, aquí nos la vimos negras para cruzar, con todo el equipaje (¿ya mencioné que venía cargando cerca de 30 kg?) y cuesta arriba.
Fue muy cansado.

Cruzando la línea, nos encontraríamos con otro conocido de Cynthia, otra amable persona que nos llevó a casa de la prima de Cynthia, ubicada en Playas de Tijuana, donde pasamos la noche del día domingo.


Día 6.

¡Nos levantamos tardísimo! :D
Fuimos a brunchear a un lindo restaurante cerca de la casa donde nos quedamos. Después, fuimos a imprimir nuestros pases de abordar.
¡Qué agradable clima hace en Tijuana!

El taxista nos cobró $150 por llevarnos al aeropuerto, una cantidad relativamente apropiada (y hasta baja) pues el aeropuerto queda muy lejos de donde lo tomamos.
Todo salió bien. Llegamos con bien a Hermosillo. A la triste realidad, con mucha cruda emocional, pero muy contenta por haber cumplido uno de mis sueños y así poder ampliar muchísimo más mi panorama acerca de mi trabajo actual.
Aprendí muchísimo de las personas con las que compartí, practiqué mi inglés y lo mejoré.

Una experiencia que jamás olvidaré. :D
Debo agradecer a muchas personas, pero principalmente a una entidad de la cual soy presidente. 




La Touristique et la plombier

Cierto es que, además de ser turista emocional, soy fontanera de arterias rotas y causas perdidas. 

Arreglo aquí, arreglo allá... ¿Y quién me puede arreglar a mí?
Estupideces. ¡Yo misma!


Es una tontada tener números favoritos, lo sé, y creo que todos lo saben, también, aun así los seguimos teniendo.
Nos gusta creer en tontadas.
Nos gusta almacenar tontadas.
Nos gusta sentir, decir, pensar tontadas.
Si hay un rey de los tontos (el rey de los que gustan las tontadas) ese sería yo.
Aun sigo pensando en ese cinco.
En 5 de mayo no pasa nada; pasó algo, alguna vez, en algún lugar, hoy forma parte de un bello recuerdo (no me refiero a la batalla de Puebla).
Sin duda, el mejor recuerdo de todos, me atrevo a decir.
Soy una tonta. Porque nada de lo ocurrió un cinco volverá a pasar.
Desde ese día me convertí en turista, quizá.
Y si hoy compro un cachito de lotería?

Turista emocional



Tengo mucho tiempo sintiéndome así.

Pero esta gripa-sinusitis y la cama recetada han ayudado a "esclarecer" la situación. He tenido largos sueños, de los cuales me despierto sudorosa, ansiosa. Todo ello cumple una función.

Estoy sola, otra vez. He decidido, responsablemente, tomar un descanso en cuanto a noviazgos se refiere. Es muy cansado, de verdad lo es. Solo espero que de verdad, en esta ocasión sea fuerte, tal vez sea la soledad la que me orille a aceptar cualquier relación con tal de no sentirme tan mal, a la larga, este sin sabor se incrementa y hace que dañe a un tercero. Tengo ue ser fuerte para no dañar a nadie. 
Dulce, a la que no le gustaba la soledad, sabiendo que es the other side of the moon.
Dulce, la que añorará siempre, tiempos mejores, deseando volver al pasado.
Dulce, la sentimentaloide. Dulce, la idiota.



Hoy padezco del síndrome del viajero eterno... la extraña sensación de no pertenecer a ningún sitio.

Una de las cosas que más me cuesta explicar a alguien que siempre ha vivido en el mismo lugar, es la sensación de no pertenecer a ningún sitio. Es una especie de ansiedad, de no estar a gusto, de que falta algo… Yo lo llamo “síndrome del viajero eterno”, porque una vez que picas ya no hay vuelta atrás, y me he cruzado con muy pocas personas que sepan a qué me refiero. Los expertos lo llaman “choque cultural reverso” (y tiene un cuadro de síntomas médicos que os ahorro).
En su forma más sencilla, sería algo tal que así: al irte de una ciudad, tu memoria de esa ciudad se fija en ese momento y permanece inalterada para siempre. En nuestro nuevo hogar, siempre echaremos de menos esa ciudad e incluso idealizamos ese recuerdo. La realización de que uno sufre el síndrome se produce al volver y es por eso que esta enfermedad es tan cruel; es entonces cuando nos damos cuenta que ese lugar idealizado en nuestra memoria ha seguido evolucionando sin nosotros y que ya no tenemos esa familiaridad que recordamos. El efecto es más fuerte cuanto más distintas sean las culturas entre sí y cuanto más tiempo haya pasado (por norma general).
Y así entras para siempre en una dinámica en la que nada es casa. Quieres vivir en una ciudad collage de recuerdos, experiencias y personas. Una mezcla de estilos, arquitecturas, gastronomías… Una ciudad mezcla de los recuerdos de todas las ciudades que has amado. Pero esa ciudad no existe. :(
Y el que no ha viajado más que de vacaciones no lo entiende. Y te dirá “No es para tanto”. Y para él (o ella) casa siempre será un lugar concreto. Generalmente se entiende que tienes que vivir en otro lugar al menos un año para notar los efectos.
Sucede que cuando cuando vuelvo, en realidad, estoy deseando irme de nuevo. Esto es algo que he sentido muchas veces, pero no había acabado de entender a qué se debía.
También explica que conocer otras culturas te cambia para siempre, y que a pesar de no encontrarte “en casa” en ningún sitio, es un sacrificio que se volvería a hacer dada la oportunidad.
Pierdes en familiaridad de tu ciudad, lo ganas en familiaridad internacional; te conviertes en un animal de aeropuertos, y los check-ins y los controles de seguridad se convierten en algo trivial. Te conviertes en una persona más observadora y te resulta más fácil coger los principios básicos de la cultura en la que te encuentras y adaptarte a ellos.
Al final, uno debe dejar de preguntarse si se sentirá en casa algún día (o mejor dicho, en algún sitio) e intentar averiguar qué nos hace falta para sentirnos en casa ahora, donde estemos en este preciso momento.
Y los que son un poco nómadas sabrá que al final hay esas pocas cosas, o esas pocas personas que serán “casa” para nosotros allá donde vayamos. Y algunos tendrán la suerte de que esas personas les acompañen y casa será cualquier lugar.
A mis casi dos meses de vivir en la ciudad de Nogales, Sonora, decidí cambiarme de vivienda. La casa que elegí está a 5 minutos de la escuela donde laboro (caminando), es decir, está ubicada detrás de ella.

Vivo bien, tengo todo, excepto un microondas. Compré un refrigerador, tengo televisión por cable, internet inalámbrico, entre otros servicios.

Los primeros días me sentía rara: nunca, NUNCA, había vivido sola, y no me sentía mal por ello, pero me sentía rara, de repente me sentí sola. ¡Claro, idiota: es porque estás sola!
Después, terminé por acostumbrarme (ya he mencionado la rapidez impresionante con la que me acostumbro a las situaciones abrumadoras).

Disfruto la vida así. Hago lo que deseo a la hora que deseo y cómo lo deseo, pero eso no significa que no sea responsable.

En la escuela (mi trabajo) me va bien. Disfruto el trabajo con mis alumnos de sexto grado. Lo que se me dificulta bastante son las relaciones personales con los demás docentes. No me caen bien, y no les caigo bien. No me interesa hablarles, su plática es vana y vacía, especialmente las pláticas de las mujeres. He encontrado dos buenos amigos, hombres, sin embargo, las habladurías no se han hecho esperar, lo cual me viene valiendo MADRES.

Hoy más que nunca, reitero que esta es mi canción, la que me describe de principio a fin.
Y me encanta.




Sé que llegará el día
En el que no habrá herida
Causada por el odio
De los que no son igual.

Y sé que duele soportar
Que escueza tanto la soledad
Por no vestir como ellos
Y por ti misma pensar.

Te enciendes tal que una flor
Cuando suena tu canción
Le gritas en silencio al viento
Que es libre tu corazón.

Sin fronteras, sin nación
Sin credos, ni religión
Que no esclavicen al hombre
Jamás en nombre de un Dios.

A veces eres tempestad
Y tras la tormenta, eres paz
Pero te cuesta tanto
Saberlas utilizar.

Y opinas que la honestidad
Son los zapatos con los que andar
Y por brújula tus sueños
Y en tu mochila la lealtad.

Tú buscas en la educación
Un arma para ser mejor
Y no que te amaestren
O te domen con un "no".

Y en los libros de texto
Vas buscando un pretexto
Para escribir un verso
¡O pintar un corazón!.

Si tiemblas como un niño
Ante un beso o un guiño
Y piensas que sus labios
Son el retiro del dolor.

Si olvidas una afrenta
Y no tomas en cuenta
Al que habla con la bilis
Y corrompe la verdad.

Si necesitas respirar
Además de aire, libertad
Y el heavy es tu bandera
Siempre nos tendrás aquí.

Y aunque cueste una eternidad
Que te respeten por pensar
Sigue adelante y lucha
No estás sola, ¡somos más!

Soy importante

Proyecto número dos: Escribir biografías y autobiografías. No importan -tanto- las faltas de ortografía, ni el montonal de correcciones, ellos me dan todo su cariño, y esto es recíproco.
Soy tan importante para mis alumnos que ya soy parte de sus biografías. Esa importancia me provee de una enorme responsabilidad para con ellos y lo que representa mi profesión. 
Los quiero con todo el corazón a mis condenados.





Aquí

Aquí en Nogales la vida es algo insípida.
Me levanto a las 5:20 de la mañana, voy al baño, me lavo la cara, tomo mi respectiva taza de café y continúo mi rutina.
A la una y media de la tarde ya he llegado a casa después de mi trabajo. Los niños parecen ser siempre los mismos.
A las seis de la tarde ya me encuentro bañada.

Hacemos la comida, vemos un poco de televisión, después, cada quien se dedica a hacer sus deberes.
De vez en cuando, jugamos Mario Party en el N64. Cenamos, y es todo. Así se ha ido un día aquí.

El solo pensar en ir a Hermosillo me da mucha pereza: el camino son cuatro horas, además, el calor me repele; aquí en Nogales ya se siente frío en las mañanas, y las tardes son frescas.

Es sencillo, pero esto me va a matar.

New life


La muchacha quería salir de Hermosillo, Sonora, México; ya lo hizo, pero tiene muchos miedos.

Las cosas en casa no iban muy bien, mi anhelo consistía en que la hora de mi partida llegara lo más rápido posible. Llegó y me tomó desprevenida.
Lloré tanto al despedirme de mi hermana. Era increíble que ella y yo nos separaríamos, después de 21 años de estar juntas.
Ahora ella me hace mucha falta.

Mi plaza docente me fue asignada en una ciudad, dentro del mismo estado, se llama Nogales. Es un lugar muy pintoresco: está entre un montón de cerros; me recordó a Guanajuato.
El paisaje en general es lindo, a la entrada de la pequeña ciudad, los cerros están verdes.
Acá neva, aunque sea desierto. En parte, fue una de las razones por las que escogí este lugar, como nunca he visto nevar, esta será mi oportunidad. Además, ahorita en verano no hace tanto calor como en la capital.
Las desventajas de vivir en un clima tan frío es que me enfermaré más seguido.

Mi casa es un departamento dentro de un conjunto de departamentos en renta, vivimos tres personas: dos mujeres y un hombre, distribuidos en dos recámaras. Aún estamos en el proceso de adaptación, amueblando y detallando la vivienda. Me molesta que esté arriba de un cerro, la empinada es muy cabrona, una se agita demasiado cuando va subiendo.

Extraño la capital, extraño mi casa, extraño mi cuarto, la comida de mi mamá, a mi familia más que a nada.
Solo espero que el tiempo se vaya rápido y yo esté de nuevo en mi querida casa, a pesar de que la relación con la señora no vaya bien. También espero que este distanciamiento sea cosecha de cosas buenas, como madurar, aprender muchísimo de mí, así como a cocinar y administrar mi dinero.

Por lo pronto, debo plantearme permanecer fuerte, como siempre, aunque me esté desmoronando en añoranzas y nostalgias por dentro. Debo acostumbrarme, adaptarme, sobrevivir y seguir.
Me siento un poco triste.


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Ya es mi quinto día en Nogales.
No es muy grande, si recorres Nogales por todo el bulevard principal, harás como máximo 30 minutos. Ya conozco la mayoría de las rutas de camiones. La ciudad está llena de negocios de servicio de cambio de moneda (pesos por dólares y viceversa), puesto que es ciudad fronteriza.
Justo ayer que andaba en uno de los camiones, llegamos a una enrejada de barrotes grandes y gruesos, me pregunté qué escuela o instituto sería ahí, ni escuela, ni instituto, esa madre es la línea internacional; sí, del otro lado es Estados Unidos de América. Fue impresionante, de un lado estaba la podredumbre, la mediocridad, las calles sucias y descuidadas; y del otro lado, la grandeza y magnificencia de los EEUU: las calles muy limpias, árboles cortados y el césped cortado. Sí se nota la diferencia, abismal diferencia.

Creo que ya me acostumbré. Sabía que sería rápido, pero no me imaginé qué tan rápido sería, hasta siento que no extraño Hermosillo.
Trato de verle el lado amable y bueno a las cosas, en estos cinco días hemos buscado atajos para que el camino sea menos cabrón para llegar a casa. Justo hoy decidí buscar uno más y lo encontré: me siento muy feliz por eso.

En la escuela primaria Héroe de Nacozari, donde trabajo, las cosas marchan bien. El día martes (cuarto día de nogalense) se presentó un altercado con una maestra soberbia, de nuevo ingreso como yo, pero creo que actué bien y sobre todo justamente, ya que, quien la conoce, se pone de mi lado, diciéndome: "Qué bueno que no la dejaste hacer lo que ella quería, es que así está acostumbrada". También me siento bien por ello, aunque seguramente, ya me odia y me ha echado hasta de la madre.
Pero así soy yo: me busco enemigos por donde sea: siempre digo la verdad y trato de actuar con justicia.

El punto es que le pelée el quinto grado. Y me lo quedé.
Ayer martes, mis compañeros y yo compramos los boletos para Hermosillo, el fin de semana estaré por allá.

En la casa aun nos faltan ciertos electrodomésticos, como un horno de microondas y una lavadora con secadora. Es necesaria la secadora, aquí amanece la ropa congelada en invierno y difícilmente llega a secarse. También hacen falta algunos muebles, como un comedor y sillones, pero la cosa ahí va, poco a poco vamos adecuando la casita para vivir a gusto.
Me está gustando la vida aquí, es sencilla, la gente pues, no es tan amable, pero sí ayudan en lo que les pides.

Ya quiero conocer mi salón de clases, decorarlo, limpiarlo, hacerlo mío. Quiero conocer a mis alumnos, pero no a sus papás.

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Hoy, sábado, estoy en Hermosillo, en mi casa. ¡Dormí tan a gusto en mi cama! ¡No quiero regresar a Nogales!